De cámara lenta a cámara estática retoña
el nuevo día.
La atmósfera del fervor manzano abolla en
la impertérrita borrasca del alma y
orgía de lentas apatías fermentan lerdos conciertos
de desconciertos.
Nada y cierto.
Sólida la negación que deforma lutos de
casta irrepetible y alondra.
Vacíos
con nombre y baterías, indiviso intríngulis de complacencia
para saturar mi
probeta volumétrica de escarnios y ensayos.
He progresado hacia el
eco del pudor de ninguna parte…
…hacia los ruidos de
crenchas de ángel.


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