No quiero ráfagas de
abrigo ni tropiezos con ceños despreciados,
quiero ducharme con
faldas azules, secarme con toxinas horneadas.
Cabellera de río
pordiosero murmura pinceles que harán astros,
enjugará la planicie
del proscenio amante de bardos
con la destemplanza de
sus rulos en vertientes.
No quiero desventura
para la tribu de aires sancochados,
quiero remitir las
luchas de mi bazo paquidermo, asearme de premios.
Injuria organdí para
el estrépito de un capítulo de patíbulo,
y ojeriza de gala para
un antiguo caballero satelital.


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