Las sábanas de mis pulmones en túneles de
fibra de vidrio triturado,
desolación que oscurece las entrañas de
la inutilidad de toda voluntad
entenebreciendo leguas y lenguas de
amargura atroz.
Vegetan los sentidos, se canibalizan y descuartizan
el coeficiente anímico.
Y se descuelgan en linfa aroma piel tácita
no habida
los dientes de la franqueza vana,
desintegrándose en cráteres varicosos de
ausencia.
Mi vista toca la nada, mi tacto despedazado
en las cejas de la agonía,
en reflujo de sueños negados,
en diéresis funesta sobre mis consonantes
de exilio y clausura.
Despótico el afán, noble el vértigo que
sangra cieno.
Desfigurada, quema la deshidratación del
aliento ahorcado en dolores.
Migajas lamidas en la crueldad uterina de
la Estigia devastadora,
la que no contempla la paz de las Eras subjetivas.
Fármaco de rebelarse a la caída haciendo
que mi savia concentre el éxtasis
de desbaratar mi energía en los verdes de
relojería
para concederme la apacible puñalada
de esperar con júbilo desgarrado a que
ella regrese…
…de por vida.


No hay comentarios:
Publicar un comentario