Súbete a una barca con
remos de nostalgia, notarás que en algún núcleo salitroso habita un poder que
no es extraño, que es tuyo, que eres tú con todas tus valías y miserias.
Te habita a la espera
de tu propio llamado… cuando cites amor o muerte.
Presencias de un ciudadano austral
que consume aceleración conceptual acerca de la unicidad
plasmática del quicio artístico desfragmentado ociosa e irreverentemente
sobre lechos y configuraciones de genialidades tangibles.
Cuando y donde no importa el interlocutor visual, solo importa el fluir.
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