Niebla joven sobre el
tacto de tus destellos aminorados.
Pálido mi llanto se
decanta en las esclusas de tu catedral sin cielo,
infalible es la medida
de aprendiz a no tenerte cerca
al confesar ante mi
altar privado de gemas dormidas
que deseo se magnetice
mi llaga
en náusea labial de estabilidad
crónica.


No hay comentarios:
Publicar un comentario