Postuma2necro4disolu16tación256 (Enharmonía III)
Fue una página al azar
de un libro cualquiera la que se desprendió.
Salió corriendo
desnuda tras el desierto de lo que no es cuerpo.
Sin consultarme, me ha
hecho guardián de su vestimenta de tinta,
con graduación en la
teoría: “¿para qué mirar lo verde?”
-es justo y necesario,
arcadas-
y el gran
interrogante: “los ligustrinos me observan”.
Colisionan los
sentidos en algún lugar sin sentido,
Grajos caseros
notifican la orfandad de lenguajes tan jóvenes como fallidos.
Antebellum, licor,
papaya y radiografía de ombligo.
Licor.
A, L y cualquieritudes1.
Un lapicero de
capuchón mordido ayuna en frases de alegría,
y se lava la calamidad
del no pertenezco cuando Svetlana exclama mendigando:
“Las tendencias irreflexivas de los objetos que saben dormir,
elaboran una configuración de perfiles adictivos al enunciado nomotético marcial,
el
que subraya la hiperbólica inmundicia de plasticidad
en
la expresión omega de la última saga”.
1 Palabro petrovinista.


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