Hoy voy a dormirme en nudos
de tósigo y disensión.
Abriré el fruto de la
faz amarga,
hueco de voz nivelada
en laúd y suspiros de antaño.
Longevo el vestigio inconcuso de pujanza,
atorado en la nuca del
silencio ruina y escarcha.
El antebrazo del
desahucio celará las cenizas de mi quiste fotográfico.
Eclosión de
habitaciones arrodilladas,
en la solitud rasgada
por clonación de guillotina y años omega,
en alaridos verdes,
como la víscera guisante de la vez postrera.
Hoy voy a dormirme en
canapés de pereceres
y de flagelos en los
nunca olvido.


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